
La brevedad de la vida
El ser humano está siempre en trayecto” (Mèlich, 2012, p. 35). Esta afirmación del autor nos muestra una realidad ineludible: el ser humano está enmarcado en el tiempo y en el espacio. Por eso, siempre estamos en constante movimiento. El fin de un trayecto representa la finitud.















